Kira es el nombre de una nueva variedad de arroz que persigue el objetivo de ocupar un nicho específico dentro del mercado.
Históricamente, la producción nacional se concentra en el tipo largo fino, mientras que los materiales especiales representan un segmento acotado en el que el largo ancho es el más demandado.
Frente a este escenario, especialistas lograron una especialidad con mejoras agronómicas concretas para acceder a mercados que valoran este tipo de grano y que están dispuestos a pagar un diferencial.
“Diseñamos a Kira con el objetivo de desarrollar una variedad especial como alternativa para diferenciar la producción”, explicó Colazo. Es que, en estos nichos, esta variedad puede cotizar entre dos y tres veces por encima del arroz tradicional, siempre que cumpla con estándares muy precisos.
Así es que, solo en el último año, se comercializaron más de 9.000 toneladas, en su mayoría con destino de exportación, lo que confirma que la apuesta por diferenciarse a través de la genética tiene resultados concretos. “Actualmente se exporta a Turquía, un mercado que demanda granos largos, anchos y pesados, y que además valora su apariencia cristalina y sus propiedades culinarias”, especificó Colazo.
Desde un punto de vista industrial y gastronómico, la variedad cuenta con un grano traslúcido, característica muy valorada en los mercados premium. “Esta variedad fue diseñada para que tenga un contenido de amilosa bajo, menor al 20 %, y temperaturas de gelatinizaciones intermedias del almidón”, especificó Colazo quien detalló que, esto se traduce en un arroz voluminoso, de textura suave y con gran capacidad para absorber y transmitir sabores en preparaciones con caldos o salsas.




