Entre las lluvias previstas y la chicharrita, controlar cultivos definirá el éxito de la campaña por venir

La campaña maicera 2026/27 comienza con la necesidad de sostener y fortalecer el monitoreo de chicharritas, vector del complejo del achaparramiento del maíz.

 

En este contexto, un equipo de especialistas analiza la evolución de las poblaciones del insecto y de los patógenos asociados, con el objetivo de generar información que permita anticipar escenarios y orientar las estrategias de manejo en las distintas regiones productivas del país.

 

El seguimiento adquiere particular relevancia luego de un invierno caracterizado, en amplias zonas agrícolas, por temperaturas relativamente superiores a los valores históricos y una menor frecuencia de heladas intensas. “Estas condiciones pueden favorecer la supervivencia de adultos de D. maidis y aumentar las posibilidades de que los individuos que atraviesen el período invernal lleguen a la primavera”, señaló Macarena Casuso, especialista del INTA, quien aseguró que “en esta instancia, el monitoreo permanente resulta fundamental”.

Los registros disponibles muestran diferencias respecto de campañas anteriores. En el sudoeste de Chaco, una de las regiones endémicas de la problemática, durante el invierno de 2026 se registraron 15 heladas agrometeorológicas, frente a 32 en 2024 y 16 en 2025. En el este de Santiago del Estero se contabilizaron cuatro heladas durante 2026, con mínimas de -2,2 °C, mientras que durante el mismo período de 2025 ya se habían registrado siete, con temperaturas de hasta -4,2 °C.

En otras regiones, el comportamiento fue similar: en el sudeste de Formosa y en Reconquista no se registraron heladas meteorológicas durante el período considerado, mientras que en Rafaela se contabilizaron seis hasta principios de agosto, con mínimas cercanas a los -2 °C.

“Estos datos forman parte del conjunto de variables que desde el INTA se considera para interpretar la dinámica del vector”, indicó Casuso para quien la información climática, sin embargo, debe analizarse junto con los datos de presencia, abundancia y portación de patógenos de D. maidis, además de las características productivas de cada región.

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