La recuperación del sector durante 2025 estuvo impulsada por la expansión de la superficie de cereales y la mejora en las condiciones climáticas generales.
El uso de fertilizantes en la agricultura nacional consolidó su tendencia de recuperación durante el último año, logrando un consumo total de 5,1 millones de toneladas. Este incremento del 3% interanual refleja una estabilización del mercado tras los ajustes de periodos previos, vinculada directamente a la expansión del área sembrada con trigo y maíz, así como a la recomposición de la humedad en los perfiles del suelo que favoreció la implantación de gramíneas.
Desde la entidad Fertilizar Asociación Civil explicaron que, si bien el año comenzó con un ritmo moderado, la situación dio un giro positivo gracias a las condiciones climáticas que acompañaron el ciclo agrícola. Un dato destacado del relevamiento indica que el repunte más marcado se produjo entre marzo y abril, impulsado por la siembra de pasturas, donde el consumo de fertilizantes fosfatados saltó un 52% y el de nitrogenados un 11%.
Sin embargo, especialistas advierten sobre una señal de alerta detectada en la campaña de trigo: a pesar de lograrse niveles récord de producción por la mayor superficie, las dosis aplicadas por hectárea se redujeron, lo que impactó negativamente en la calidad del grano obtenido. Este fenómeno se da en un contexto donde los suelos argentinos continúan perdiendo fertilidad natural tras varios años de balances de nutrientes negativos.
De cara a la nueva campaña 2026/2027, el sector enfatiza la necesidad de profundizar los diagnósticos de suelo para ajustar las estrategias de nutrición. La apuesta por la eficiencia productiva será determinante para no resignar ni cantidad ni calidad en las futuras cosechas, considerando que la provisión natural de nutrientes de los campos es cada vez menor y requiere de un manejo técnico más preciso.





