Según la Bolsa de Cereales provincial, se comercializaron más de 5,3 millones de toneladas. La eliminación temporal de derechos de exportación en septiembre generó un salto histórico en las ventas, mientras que la soja fue el único cultivo que le ganó a la inflación y al dólar.
El Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER) presentó su informe anual sobre la comercialización de granos, revelando un balance positivo para el sector durante el año 2025. Con un volumen total de 5.333.859 toneladas operadas, la actividad comercial registró un incremento del 17% respecto al ciclo anterior, consolidando la recuperación de las oleaginosas y el trigo pese a la retracción del maíz.
El estudio destaca que el podio productivo estuvo compuesto por soja, maíz y trigo, que juntos representaron el 95% del movimiento económico del agro entrerriano. Este crecimiento se fundamentó en los excelentes rindes de la campaña 2024/25 de girasol, sorgo y soja, que lograron compensar la caída en la superficie sembrada de maíz.
Septiembre: el mes de la «explosión» comercial
Uno de los datos más disruptivos del informe fue el comportamiento del mercado en septiembre. Tras la decisión del Gobierno de aplicar una eliminación temporal de retenciones, la respuesta de los productores fue inmediata: el volumen de soja operado casi se duplicó respecto a agosto, alcanzando las 237.119 toneladas.
Este «efecto estímulo» hizo que septiembre de 2025 superara en un 134% al mismo mes del año previo, demostrando la alta sensibilidad del sector ante las políticas económicas. La inercia de ventas se mantuvo firme incluso hasta octubre, con un alza interanual del 52%.
En un análisis financiero, el informe comparó la evolución de los precios de los granos frente a la inflación (31,2%) y el tipo de cambio mayorista (40,8%). Los resultados arrojaron conclusiones dispares para los productores:
Soja: fue la gran ganadora, con un aumento anual del 66,4%, superando ampliamente tanto a la inflación como a la devaluación.
Maíz: logró empatar a la inflación con una suba del 31,4%, pero perdió poder adquisitivo en términos de dólares.
Trigo: fue el más perjudicado, con un alza del 23,7%, quedando por debajo de todos los índices de referencia.
En cuanto al destino de la producción, el 50% de las toneladas operadas tuvieron como destino las terminales portuarias de Rosario. No obstante, el consumo interno provincial mostró su fortaleza: el 45% de la mercadería permaneció en Entre Ríos para abastecer a las industrias locales, especialmente en el caso del maíz y la soja, debido a la fuerte demanda de las cadenas avícola y porcina de la región.
Por el contrario, cultivos como el sorgo (97%) y el girasol (76%) se enviaron casi en su totalidad fuera de la provincia, reafirmando su perfil netamente exportador hacia el Gran Rosario.






