Técnicas de iluminación artificial implementadas en Santa Cruz permitieron elevar la tasa de postura de las aves del 40 % al 80 % durante los meses de menor luz natural, estabilizando la oferta local.
La incorporación de tecnología y el manejo estratégico en la avicultura de la Patagonia austral comenzaron a ofrecer resultados contundentes. Un reciente estudio desarrollado por técnicos de la Agencia de Extensión Rural Río Turbio del INTA, en establecimientos de la Cuenca Carbonífera de Santa Cruz, demostró que la aplicación de suplementación lumínica artificial permite duplicar la producción de huevos durante la época invernal, garantizando además un abastecimiento sostenido para el mercado regional.
El principal desafío de la producción avícola en esta zona austral radica en la drástica reducción del fotoperíodo natural durante el otoño y el invierno. Cuando la luz del día cae por debajo de las 16 horas, el estímulo reproductivo de las aves disminuye notablemente. Para revertir este escenario, el equipo del INTA evaluó el comportamiento de cinco establecimientos locales, implementando esquemas de luz artificial combinada con la natural hasta alcanzar un total de 16 horas diarias de iluminación.
Los datos recolectados expusieron una brecha productiva concluyente entre los distintos sistemas de manejo. Mientras que los gallineros que no contaban con luz artificial sufrieron una caída en la tasa de postura que rondó el 40 %, aquellos establecimientos que adoptaron la tecnología lograron sostener niveles de producción cercanos al 80 % en pleno período crítico.

De acuerdo con las precisiones brindadas por el extensionista Pablo De Brea, el éxito del programa no se limitó exclusivamente a encender las luces, sino que requirió de un proceso previo de ajuste integral del manejo. Esto incluyó el fortalecimiento de la sanidad, mejoras edilicias en la infraestructura de los gallineros y un estricto asesoramiento en la formulación de raciones alimenticias. El especialista destacó que el logro más significativo fue el cambio cultural de los productores, quienes adoptaron estas herramientas de manera efectiva y las integraron a sus rutinas diarias de trabajo.
El impacto positivo de la medida se reflejó de manera consistente en los casos evaluados en la localidad de 28 de Noviembre. En el establecimiento Las Tres Estrellas, las gallinas mantuvieron una tasa promedio del 78 % durante junio, una cifra sumamente alta considerando que el plantel ya se encontraba en una etapa avanzada de 82 semanas de vida. En paralelo, el criadero El Refugio de Fran consiguió estabilizar sus ingresos económicos gracias a la continuidad de las ventas en los meses más fríos, mientras que La Porfiada logró dar el salto del 40 % al 80 % en su rendimiento invernal, consolidando la efectividad de la propuesta en el territorio santacruceño.




