Tanta es la preocupación que la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), que lleva el registro actualizado del avance de esta enfermedad, emitió un comunicado para exigirle a los países miembros que no se duerman en los laureles y adopten medidas para frenar su propagación.
“La fiebre aftosa sigue representando una amenaza grave y en constante evolución para la sanidad animal, la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y el comercio internacional. Su naturaleza dinámica subraya la necesidad de una vigilancia mundial sostenida y de medidas adaptadas”, señalaron desde aquel organismo.
Con el foco puesto en los sistemas de alerta temprana y vigilancia, así como en el monitoreo continuo de riesgos para lograr respuestas coordinadas, rápidas y efectivas, la OMSA le recodó a la comunidad su obligación de garantizar la notificación oportuna y transparente de los casos confirmados, incluyendo allí la información sobre el serotipo y la cepa en los casos en que esté disponible.
“Mantener la vigilancia y la transparencia es una responsabilidad compartida, fundamental para reducir el impacto de la fiebre aftosa y proteger la salud animal, los medios de subsistencia y la seguridad alimentaria en todo el mundo”, sostuvieron.
A continuación, lanzaron una serie de recomendaciones:
Actualizar las evaluaciones de riesgo de fiebre aftosa a nivel nacional y regional , teniendo en cuenta la distribución cambiante de SAT 1, los movimientos de animales, las rutas comerciales y adoptar medidas de mitigación de riesgos proporcionadas y basadas en la ciencia, en consonancia con el Código Terrestre.
Mejorar la vigilancia clínica y la capacidad de diagnóstico, especialmente en áreas con mayor riesgo de introducción del virus, para garantizar la detección temprana y una respuesta rápida.
Realizar caracterizaciones y genotipificaciones periódicas del virus en las zonas afectadas para controlar la evolución viral, detectar precozmente la aparición del serotipo SAT1 y fundamentar la toma de decisiones basada en la evidencia.
Revisar y, cuando proceda, ajustar las estrategias de vacunación y la composición de los antígenos para garantizar una eficacia continua contra las cepas circulantes y controlar la calidad de la vacuna.
Reforzar la preparación y la planificación de contingencia, incluida la colaboración con otras autoridades nacionales implicadas en la respuesta a emergencias y la realización de simulacros periódicos para garantizar la aplicación eficaz de las medidas.
Coordinarse con los miembros vecinos y las redes regionales para apoyar una respuesta rápida y proporcionada.
Finalmente, aquel organismo puso a disposición su red de laboratorios para brindar apoyo técnico, incluyendo allí la confirmación diagnóstica, la caracterización del virus, la comparación antigénica y el asesoramiento científico para fundamentar las estrategias de vigilancia, control y vacunación.
Fuente: Bichos de Campo




