El SIBER reportó una reducción del 54 % en la superficie de soja de primera, mientras que las precipitaciones de febrero logran estabilizar el estado de los cultivos y mejorar las proyecciones de rendimiento.
La campaña agrícola 2025/26 en la provincia de Entre Ríos presenta un escenario de contrastes marcados para la soja. Según el último informe del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), la soja de primera sufrió una drástica caída del 54 % en su superficie implantada, alcanzando apenas las 300.000 hectáreas. Esta reducción de 346.200 hectáreas respecto al ciclo anterior se explica por un cambio en la estrategia de los productores, quienes volcaron su inversión hacia el trigo, con una expansión de 113.100 hectáreas, y fundamentalmente hacia el maíz de primera, que recuperó terreno con un crecimiento de 245.650 hectáreas tras la fuerte retracción del año pasado.
A pesar de la menor superficie, el panorama productivo comenzó a mostrar signos de recuperación gracias a un cambio favorable en las condiciones climáticas. A partir de la segunda década de febrero, el régimen hídrico pasó de una sequía generalizada a reservas regulares a óptimas en la mayor parte de la provincia. Este alivio pluvial resultó clave ya que la oleaginosa de primera se encuentra en su período crítico de determinación del rendimiento, con la mayor parte del área entre los estadios de inicio y fin de formación de vainas. La mejora climática permitió frenar el deterioro del potencial de rinde, elevando la condición buena a muy buena del 51 % al 59 % en las últimas semanas.
En cuanto a la soja de segunda, que representa el 72 % del área total cultivada (unas 750.000 hectáreas de un total de 1.050.000), la respuesta a las lluvias ha sido aún más contundente. El SIBER destacó una notable mejoría en el estado sanitario y fenológico de estos lotes, que se encuentran mayoritariamente en inicio de floración. En apenas quince días, la proporción de soja de segunda en condición buena a muy buena saltó del 46 % al 62 %, destacándose el sector Sur de la provincia con una recuperación récord de 29 puntos porcentuales.
No obstante, el informe advierte que el impacto final de las lluvias todavía está bajo evaluación debido al escaso tiempo transcurrido desde su reanudación. Además, los productores mantienen el alerta por la alta presencia de plagas como trips y arañuelas, lo que ha obligado a realizar tratamientos específicos en diversos puntos del territorio provincial para proteger la recuperación que el clima comenzó a gestar.




