A través de las Resoluciones 611 y 612 de la Secretaría de Energía, se oficializó un incremento del 1,3% en los componentes de mezcla. Además, se aplicó un ajuste en los impuestos ICL e IDC que impactará directamente en el surtidor.
El primer viernes de 2026 trajo novedades para el sector energético. El Gobierno Nacional oficializó un esquema de subas que presiona los precios de los combustibles líquidos en todo el país. La medida combina una actualización en los costos de los biocombustibles (bioetanol y biodiesel) y una nueva aplicación parcial de los impuestos fijos que gravan al sector.
Nuevos valores para los biocombustibles De acuerdo con lo publicado en el Boletín Oficial, el precio del bioetanol —producido a base de caña de azúcar y maíz— sufrió un aumento del 1,3%, situándose en $976,45 y $894,94 por litro, respectivamente. Por su parte, el biodiesel, utilizado para la mezcla obligatoria con el gasoil, escaló hasta los $1.797.881 por tonelada.
Dado que por ley la nafta y el gasoil deben contener un corte obligatorio de estos componentes (de entre un 7,5% y un 12%), este encarecimiento en la producción se traslada de manera casi automática al precio final que paga el usuario.
El peso de los impuestos en el litro Sumado al costo de los insumos, el Gobierno volvió a aplicar una suba parcial en el Impuesto al Combustible Líquido (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC). Según los cálculos técnicos, este ajuste impositivo representa:
Nafta súper: un incremento base de $17,29 por litro.
Gasoil: un incremento base de $14,39 por litro.
Adicional por IDC: entre $1,05 y $1,64 extra por litro, dependiendo del combustible.
Impacto en los surtidores Este combo de aumentos asegura que enero sea un mes de presión inflacionaria en el transporte. Las petroleras comenzaron a actualizar sus pizarras en las últimas horas para reflejar estos nuevos costos operativos y tributarios. La medida se enmarca en el nuevo esquema de subsidios y la desregulación de precios que busca normalizar el mercado energético nacional.




